Son como celdas solares, están activos sólo en días cálidos y soleados. Les encanta tomar deliciosos baños de sol por largos períodos de tiempo. Pero en los días fríos, lluviosos o cuando las nubes insisten en tapar los rayos del astro mayor, estos friolentos lagartos prefieren desaparecer y refugirase en profundos túneles, buscando el calor que no encuentran en la superfice. Todo esto sucede porque no pueden regular por si mismos la temperatura del cuerpo, para ellos "el calor es vida".